El ácido hialurónico

 

El ácido hialurónico es uno de los componentes más comunes o conocidos en nuestra cosmética por sus propiedades, pero ¿sabemos realmente qué es y para qué sirve?

El ácido hialurónico fue descubierto en un ojo de ganado en 1934 por dos doctores de oftalmología de la universidad de Columbia. En el ser humano lo encontramos presente en la piel, ojos, huesos, pulmones y más tejidos y órganos del cuerpo, éste se sintetiza a diario en proporción de un tercio aproximadamente y con la edad, el cuerpo va reduciendo su producción de forma natural.

 

Beneficios del ácido hialurónico para nuestra piel

En la piel tiene variedad de cualidades, posee un efecto positivo sobre el envejecimiento natural y también por el ocasionado por factores medioambientales, contrarrestando y disminuyendo la formación de las temidas arruguitas.

Su mayor propiedad es retener el agua en la piel, con lo que nos ayuda a mantener los niveles adecuados de humedad, en cualquier tipo de piel. Independientemente de si es seca, grasa o mixta.

Otra cualidad muy interesante es que aumenta la producción de colágeno en la piel, ayudando en su elasticidad y por último pero no menos importante, aporta luminosidad a la piel.

Como podéis ver, si no conocíais este componente, estamos frente a un súper ingrediente muy beneficioso para la piel.

 

Tipos de ácido hialurónico aplicados a la piel

 

Ácido Hialurónico de alto peso molecular

Este tipo (1 – 1,5 millones de Dalton) penetra en las capas menos profundas de la piel, aún así tiene un gran efecto de hidratación y de mejoría de las arrugas. Actúa formando una película fina sobre la piel (sin ser oclusivo) para impedir así su deshidratación.

 

Ácido Hialurónico de bajo peso molecular

Su bajo peso molecular (20.000 – 50.000 Dalton) penetra en las capas más profundas de la piel, con lo que es el más efectivo en tratamientos anti edad de la piel. Ayuda significativamente a la elasticidad de la piel y ralentiza su envejecimiento. Es capaz de rellenar las arrugas desde el interior e incluso de reducir las más profundas, así como también las patas de gallo.

Estos dos tipos de ácido hialurónico son combinables, siendo el más frecuente en los productos cosméticos el de alto peso molecular.

 

¿Cómo lo introducimos en nuestra rutina?

Aunque se presenta como componente en numerosos productos, como cremas o mascarillas, el formato más común en el que lo podemos encontrar es en sérum.

El sérum de ácido hialurónico lo podemos introducir en nuestra rutina de varias maneras:

  • Unas gotitas sobre la mano y aplicarlo directamente en el rostro como paso anterior a nuestra hidratante habitual.
  • Unas gotitas mezcladas a nuestra dosis de dicha crema.
Dependerá de la cantidad, la necesidad, los pasos de la rutina que queramos dar y la preferencia de cada persona. Ambas formas, son excelentes. 

Nuestro consejo: Empezar a usarlo en la juventud es todo un acierto, es un básico de belleza para cualquier tipo de piel, ya que su gran poder es retener el agua en la piel sin engrasar y ayudarte con los primeros signos de la edad. Aunque los veas lejos…

 

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